El Trabant fue un automóvil producido por la fabricante de automóviles
VEB
Sachsenring Automobilwerke Zwickau, Sajonia. Fue en su tiempo el vehículo más común en la Alemania del este (RDA), siendo también exportado a otros paises inclusive
fuera del bloque comunista. Su carrocería era de fenoplast (resina fenólica) y su motor, de dos cilindros
a dos tiempos. Contaba con espacio para cuatro adultos y equipaje, era compacto,
rápido, ligero y durable.
De los pocos modelos de automóviles a los que los alemanes del este tenían
acceso, el Trabant era el más barato (unos 10.000 marcos orientales). Para
adquirir un Trabant había que apuntarse en una lista y esperar hasta 10 años...
o acudir al mercado negro. El nombre Trabant significa en alemán "compañero viajero"; popularmente se le
llamaba Trabi. Se dejó de fabricar en 1991, luego de que
su producción se volviera insostenible y dependendiera de subsidios del gobierno
Alemán
Reparto
Maya: Pilar Gómez Sr.Gallardo: Fernando Sánchez-Cabezudo
Voz en Off Radio: Alfredo Sanzol
Reparto videos
Marta Górriz Fernando Sánchez-Cabezudo
Jesús Sánchez-Cabezudo Laura Blasco
Stina Lunden Alex Górriz Hugo Górriz
Equipo Rodaje videos
Realización: Diego Modino y Grojo
Iluminación en Plato: José Luis Martinez
Coordinación plató: Maria Fernanda Galván
Coordinadora de producción para los videos: Eva Baltés
Equipo Técnico en plató: Alumnos del CES
Montaje de Video y audio: Juan Orusco
Colaboración musical: Pablo Martín Caminero
Equipo Artística
Vestuario y atrezzo: Stina Lunden, Paula Anta.
Foto Fija: Paula Anta, Jorge Gallego
Producción: Mr.Kubik producciones
Assistente de producción: Escenate
Diseño de Iluminación: Manuel Fuster
Iluminación y Maquinaria: Diego Santos
Técnico de Sonido y video: Nacho Galán Rafael
Diseño de escenografía: Alberto y Fernando Sánchez-Cabezudo
Equipo de creación: Jorge, Alberto y Fernando Sánchez-Cabezudo, Alfredo Sanzol
Ayudante de dirección: Paloma Díaz
Dirección: Fernando Sánchez-Cabezudo
Agradeciminto especial a Lucía Quintana y Victoria Teijeiro por su colaboración en el desarollo de la creación
Para conseguir El Trabant que necesitabamos para nuestro proyecto EL GRAN ATASCO nos desplazamos hasta Berlin. Al realizar la compra de segunda mano, André el antiguo proprietario del coche nos explicó su funcionamiento. Al ser un coche del año 79 de la antigua alemania soviética tuvimos que aprender como funcionaba. Las marchas se cambian con una palanca acoplada al volante, el deposito de gasolina esta situado en la parte delantera y para ver el nivel hay que introducir un palo y mirar una marca. Tiene una capacidad de 20 litros y hay que mezclarlo con aceite como con las motos antiguas. Dimos varias vueltas con el coche para que André nos enseñara. Con la adquisición del trabant conseguimos también una caravana antigua que utilizaremos paralelamente para el proyecto del Atascoo el proyecto DO NOT DISTURB que realizará Paula Anta.
Realizada la compra iniciamos nuestro viaje de 600 km para llevar el Trabant a Frankfurt. Viajabamos en una media de 60 km hora y tuvimos que realizar el trayecto en tres días.Primero paramos a 200 km y en la ciudad de Kassel. Por el camino todos los camiones nos adelantaban y sonaban su claxon en señal de apoyo. En las gasolineras la gente se hacía fotos con el coche y la verdad es que hicimos muchos amigos. El Trabant es sin duda un icono histórico para todos los Alemanes. Fue toda una aventura, curiosamente no encontramos ningún atasco. Podeís ver las fotos y los videos del viaje.
Maya y el Señor Gallardo han quedado retenidos en un
espectacular atasco en una de las
carreteras de acceso a la
ciudad. El Señor Gallardo es un joven oficinista soltero que
ronda los treinta, ha recogido en la carretera a Maya, una joven mochilera que
hacía autostop. Como el embotellamiento parece que va para largo empiezan a
contarse sus vidas. La
del Señor Gallardo se cuenta en una línea: todas las mañanas
se levanta temprano coge el coche intentando esquivar la hora punta, llega a la
oficina donde pasa todo el día detrás de una mesa y suele retrasar su hora de
salida para evitar el tráfico de la vuelta. Pero esa mañana se ha dormido, y claro ha
pillado el gran atasco. Maya tiene mucho más que contar: ha viajado por medio mundo,
ha conocido gente y ha vivido situaciones a cual más surrealista.
Como surrealista empieza a ser aquella situación. Llega la noche y pasa un nuevo día, y otro, y de surrealista la situación se convierte en preocupante. Empiezan a escasear los víveres y como náufragos empiezan a estar al borde de sus fuerzas bajo el calor sofocante del verano. A través de la radio del coche nos enteramos de que las autoridades han decidido tomar cartas en el asunto ante lo que podría ser una catástrofe humanitaria de dimensiones incalculables ya que son miles las personas que están atrapadas en sus coches. Helicópteros empiezan a sobrevolar la zona lanzando sobre ellos agua y provisiones para abastecerlos.
Aquello a Maya le parece completamente absurdo, hace días que tendría que haberse bajado del coche y haber seguido a pie. Gallardo insiste en que después de haberla recogido lo mínimo que puede hacer es quedarse con él porque de cualquier manera aquello no puede durar mucho más. Realmente Maya no se va porque le encanta sorprender a Gallardo con sus historias. Nosotros nos vamos dando cuenta de que cada vez están más llenas de contradicciones, pero él por lo menos las escucha y aunque se muestra escéptico no quiere quedarse sin saber como acaban. Quizá no sean sólo las historias que ella cuenta, sino la propia Maya la que le acaba fascinando; Y una cosa lleva a la otra y casi sin darse cuenta acaban haciendo el amor en el asiento de atrás.Cae la nieve, ha llegado el invierno y siguen en el atasco. El Señor Gallardo de pie sobre el techo del coche otea con sus prismáticos el mar de automóviles que delante y detrás de él se extiende. Los helicópteros siguen pasando tirando suministros. Se han ido establecido rutinas en la vida de cada día como el de hacer sonar los claxon un cierto número de horas al día, y por supuesto todos a la vez como muestra de respeto cuando alguno de los ocupantes de los vehículos fallece, lo que sucede cada vez más a menudo. Por el atasco corren un sinfín de bulos sobre las verdaderas causas del embotellamiento, pero la radio sólo da información difusa, se piensa que las autoridades hace tiempo que han iniciado la construcción de un nuevo desvío que pondrá fin al problema en tiempo record.
Al señor Gallardo le han calado hondo las historias de Maya y ahora es él el que se plantea el sentido de su vida anterior y quizá la posibilidad de abandonar el coche. Maya ya no insiste en sus peripecias. Parece estar a gusto con el señor Gallardo en el coche y se muestra algo temerosa ante la posibilidad de abandonarlo. Ante la insistencia de Gallardo Maya tiene que confesarle que las historias que tanto le han marcado son mentira. Se las inventó, la verdad es que él la recogió en la carretera poco después de que saliera de su casa. Nunca llegó a viajar. Además no puede irse porque ella está embarazada. La radio anuncia que un nuevo gobierno ha ganado las elecciones, las cosas van a cambiar.
Y desde luego que cambiaron; cambiaron las fronteras y el tramo de carretera en el que estaban atascados acabó perteneciendo a otro país. Los dirigentes del nuevo país responsable de esa carretera parecían mucho más decididos a acabar con el problema pero cuando parecía que las cosas se iban a poner en marcha, el primer país declara la guerra al segundo para recuperar sus antiguas fronteras y lo consiguen. En el día de la victoria todos están de pie en el techo de sus coches agitando las banderitas salvo Maya y el Señor Gallardo que no entienden de que se alegra la gente; todo va a seguir igual.
El hijo que ambos tuvieron ya se ha emancipado y se ha ido a
vivir a la furgoneta verde doscientos coches más adelante con la hija del tipo
del coche fúnebre y la mujer del dos caballos. Maya y el señor Gallardo parecen
llevar una rutina cotidiana bastante tranquila hasta que por cualquier pequeño
detalle saltan los dos, y llueven los reproches; cada uno le echa la culpa al
otro de no haber salido del atasco.
De repente anuncian por la radio que la circulación se ha restablecido en la carretera, así sin más explicación. La pareja muy excitada se dispone a reiniciar la marcha pero también les invaden los miedos; después de tanto tiempo ya no saben realmente cual era el destino de su viaje. Los coches delante de ellos empiezan a moverse y cuando llega su turno, el motor del coche que ha estado encendido toda la función, se les cala. Ambos intentan arrancarlo pero no hay manera. Finalmente se resignan, se cogen tiernamente de la mano y permanecen sentados en sus asientos escuchando la música de la radio que es interrumpida para anunciar que un nuevo atasco se ha producido en esa carretera por causas desconocidas. Detrás de ellos se agolpan los coches haciendo sonar sus cláxones.
El gran atasco nace de la necesidad de seguir explorando los elementos, técnicos narrativos y argumentales utilizados en el primer espectáculo de la compañía, Metro cúbico, tratando de llevarlos un paso más lejos.
Al igual que Metro Cúbico, El gran atasco parte de una imagen y una situación que podrían considerarse cotidianas, un embotellamiento de tráfico, pero que simbolizan esa parte claustrofóbica, angustiosa y surrealista de la vida moderna. Una vez más se aborda en tono de comedia y de nuevo con ingredientes Kafkianos y de teatro del absurdo propios del estilo de la compañía.
Pero esta vez no se basa en el registro de clown y de humor gestual, sino en la palabra, en las conversaciones que desarrollan la relación de sus dos únicos protagonistas. El gran atasco es la historia de una pareja que se acaba de conocer y de su devenir a lo largo de toda una vida atrapados en una situación absurda. Se trata esta vez de desarrollar una verdadera historia, siempre llena de elementos absurdos, pero en la que la evolución de sus personajes resulta coherente dentro del universo creado y que pretendemos sea reflejo de la vida cotidiana.
No se trata pues de una sucesión de gags, lo que no significa que no dejen de suceder cosas que sorprendan al espectador durante todo el espectáculo. Para ello se vuelven a utilizar tres elementos narrativos: la interpretación en vivo, la proyección de video digital y el montaje sonoro.
La interpretación en vivo transcurre en el único coche que aparece en escena, un Trabant de la era soviética que además de su aportación estética por su aspecto retro, representa perfectamente el coche del hombre gris. Está situado con el parabrisas frente al público. La acción transcurre en los asientos delanteros, en los traseros y en el capó y techo del coche sin que ninguno de los dos personajes llegue jamás a poner los pies en el suelo del escenario. El coche está cortado por la mitad a lo ancho, de tal manera que la parte trasera, de forma mecánica, se desplace lateralmente para que el espectador pueda ver lo que en esos asientos sucede. Como ya se ha mencionado solamente dos actores aparecerán en vivo a lo largo de todo el espectáculo.
Dos proyectores lanzarán imágenes sobre dos soportes diferentes. Uno sobre el coche y los propios actores, generando efectos con los que los intérpretes interactúan, y otro sobre una gran valla publicitaria a un lado por encima del coche. En la valla aparece un famoso actor anunciando un Wisky, pero tomará movimiento generando su propia historia e interactuando incluso con los protagonistas. En el transcurrir del tiempo el actor seguirá siendo el mismo pero los productos que anuncie serán diferentes viendo así pasar las modas y los hábitos consumistas cada vez más absurdos. La valla será también un recurso para proyectar sobre ella el punto de vista de los protagonistas cuando por ejemplo se suben al techo del coche y miran por unos prismáticos el atasco que se extiende delante de ellos, para ver un detalle de algo que sucede en el coche, para marcar la climatología, lluvia nieve, calima y el pasar de las estaciones, o incluso para ver tocar al grupo que está sonando en la radio.
En lo que se refiere al sonido tenemos por una parte el ambiente de la escena, el del atasco, motores encendidos, cláxones, helicópteros, lluvia, etc... y por otro la radio que es un personaje más de la historia. De ella sale toda la música del espectáculo y la voz de una locura que radia las noticias y es el único nexo de los protagonistas con el mundo exterior.
En definitiva el gran atasco pretende aprovechar los aciertos de nuestra anterior experiencia, retomando esas mismas técnicas narrativas y poniéndolas al servicio de una historia más compleja aunque igual de sorprendente para el espectador. Todo para crear la emoción del larguísimo viaje de esos dos personajes que jamás recorrieron un solo metro.